Detrás de ellos, Denny Hamlin (Toyota Camry) completó un impresionante triplete para Joe Gibbs Racing, el octavo en la historia del equipo. William Byron (Chevrolet Camaro), quien dominó gran parte de la carrera, ganando las dos primeras etapas y liderando 91 vueltas, tuvo que conformarse con el cuarto lugar tras perder su ventaja durante la última parada en boxes. Alex Bowman terminó quinto, por delante de Bubba Wallace, Ryan Blaney, Ty Gibbs, Corey Heim y Riley Herbst.
Este desempeño colectivo confirmó el dominio de los Toyota Camry, con siete autos entre los diez primeros, un récord para el fabricante japonés en una carrera de la Cup Series.

La jornada también estuvo marcada por varios incidentes. En la primera vuelta, el novato Connor Zilisch tuvo que abandonar tras un aparatoso accidente después de una colisión con Ryan Preece. 
Más tarde, Kyle Larson (Chevrolet Camaro) hizo un trompo y quedó atascado en el césped, arruinando sus posibilidades.
Tyler Reddick, cinco veces ganador esta temporada, también sufrió un duro revés cuando los escombros destrozaron el radiador de su Toyota.
Más allá del éxito de Briscoe, esta carrera confirmó que el regreso de Chicagoland al calendario fue una excelente decisión. Gracias a sus múltiples trazadas, oportunidades estratégicas y adelantamientos de último minuto, el óvalo de Illinois recordó a todos por qué alguna vez fue una de las pistas más queridas de NASCAR.
Héctor Daniel Oudkerk



















































