Se trata del primer ‘powerpack’ para un vehículo pesado oruga, con más de 1.400 kW de potencia total. Este nuevo motor, de 10 cilindros en V (serie MTU 10V 199), aporta unos 1.100 kW mecánicos (1500CV) y se integra con baterías y un generador eléctrico para entregar en conjunto alrededor de 1.400 kW. En consecuencia, el MGCS tendrá una potencia máxima notablemente superior a la de los tanques actuales, junto con mayor eficiencia energética.
Junto al motor va la transmisión electrificada eLSG 5000 de ZF, una caja de cambio por cable (by-wire) con sistema de dirección superpuesta y recuperación de energía. Este conjunto mejora el par motor efectivo y la potencia específica (kW por tonelada) del vehículo, aumenta la maniobrabilidad y permite alimentar sistemas auxiliares.
Por ejemplo, el ventilador de refrigeración es de alta eficiencia para prolongar la autonomía al reducir pérdidas auxiliares. El generador integrado de ZF suministra corriente a equipos eléctricos (sensores, comunicaciones) incluso con el motor diésel apagado, posibilitando modos de vigilancia silenciosa.
Los primeros prototipos del powerpack híbrido se probarán antes de 2030, y la producción en serie arrancaría a principios de la década de 2030. Se estima que el peso total del nuevo tren motriz será similar al actual (alrededor de 60–70 toneladas, rango típico de MBT), gracias a un diseño compacto de motor y baterías.
La electrificación aporta beneficios claros: mayor autonomía y menores emisiones. El modo híbrido promete reducir drásticamente el consumo de combustible (hasta un 50% menos en pruebas similares). Esto significa menos reabastecimientos, cadena logística más ligera y mayor tiempo operativo sin repostar.
En términos de mantenimiento, el sistema híbrido agrega complejidad (motores eléctricos, baterías, electrónica) pero compensa con algunas facilidades: el motor diésel puede apagarse cuando no es necesario, alargando su vida útil y la arquitectura by-wire simplifica parte de la transmisión. A largo plazo se espera que los ahorros en combustible (y posiblemente en filtros/aceites) contrarresten los costes de nuevas tecnologías.

El cambio a híbrido trae “valor industrial en Europa” al involucrar proveedores clave y reforzar la autonomía tecnológica del viejo continente.
Héctor Daniel Oudkerk






















































