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sábado, 17 de octubre de 2026

GWM Tank 300 / Un todoterreno de la vieja escuela con motor Diésel o de gasolina híbrido y chasis de largueros como Dios manda,.

El Tank 300 no oculta su propósito: formas cuadradas, pasos de rueda pronunciados y voladizos cortos son los protagonistas. Si a esto le sumamos un frontal vertical y una rueda de repuesto montada en el portón trasero, el parecido con otros todoterrenos más conocidos resulta evidente.

Por otra parte, sus dimensiones son considerables: mide 4,76 metros de largo (incluyendo la rueda de repuesto) y cuenta con una distancia entre ejes de 2,75 metros. Tiene un ancho de 1,93 metros y una altura de 1,90 metros.

El interior recuerda más al de un SUV moderno que al de un todoterreno espartano: frente al conductor se encuentran dos pantallas —una para el cuadro de instrumentos y otra para el sistema multimedia— que incluyen visualizaciones específicas para conducción todoterreno, inclinómetros y otros datos útiles, como el estado de los bloqueos de diferencial.

Por otro lado, el vehículo cuenta con numerosos botones físicos y mandos giratorios, al menos para las funciones principales. Los cómodos asientos están tapizados en cuero Nappa e incluyen calefacción y ventilación; también dispone de climatizador automático bizona e iluminación ambiental. No obstante, las numerosas agarraderas distribuidas por el habitáculo sirven para recordar el propósito para el que fue diseñado este vehículo.

El Tank 300 emplea un chasis de bastidor como Dios manda y un sistema de tracción a las cuatro ruedas con caja reductora. Dependiendo de las necesidades, es posible elegir entre tracción trasera, tracción a las cuatro ruedas o tracción a las cuatro ruedas con reductora. También cuenta con bloqueos de diferencial delantero y trasero —que se activan mediante mandos específicos—, además de un bloqueo de diferencial central. En resumen, desde el punto de vista mecánico, cumple prácticamente con todos los requisitos.

La geometría todoterreno es igualmente impresionante: la versión Diésel ofrece una altura libre al suelo mínima de 22,4 cm, con ángulos de ataque, ventral y de salida de 33, 23 y 34 grados, respectivamente. Asimismo, declara una profundidad máxima de vadeo de 70 centímetros. La versión híbrida enchufable presenta cifras ligeramente inferiores: 22 cm de altura libre al suelo, con ángulos de ataque, ventral y de salida de 32, 22 y 33 grados, respectivamente.

Dispone de nueve modos de conducción todoterreno, que abarcan diversas configuraciones de tracción y programas específicos para nieve, rocas, barro, arena, terreno montañoso y superficies irregulares. Las ayudas electrónicas —más allá de los sistemas ADAS convencionales— incluyen un control de crucero para conducción todoterreno que gestiona automáticamente el par motor, la selección de marchas y el frenado a baja velocidad, además de una función de «giro tipo tanque» (*Tank Turn*), que frena la rueda interior para reducir el radio de giro. Asimismo, cuenta con un sistema de cámaras de 540 grados que ofrece una vista de los bajos del vehículo, ayudando al conductor a detectar obstáculos situados debajo de la carrocería.

La gama Tank 300 incluye una motorización Diésel sin ningún tipo de electrificación. Bajo el capot, encontramos un motor de 2,4 litros y 4 cilindros en línea que desarrolla 184 CV y ​​480 Nm de par, funcionando exclusivamente con diésel. 

Por otro lado para los más ecologistas, existe una versión híbrida enchufable: un motor de gasolina de 2,0 litros y 4 cilindros con 245 CV, combinado con un motor eléctrico.

Héctor Daniel Oudkerk

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