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viernes, 24 de julio de 2026

Industria / La cuenta regresiva ha comenzado: la industria automotriz estadounidense tiene cuatro años para reemplazar todos los componentes electrónicos sensibles de fabricación china en los automóviles.

La cantidad de estos componentes es particularmente grande. El objetivo es eliminar los chips chinos, que Estados Unidos sospecha que se utilizan para espionaje.

La implementación por parte de Estados Unidos de regulaciones que prohíben el uso de software y hardware conectados de fabricación china en la industria automotriz está causando una gran conmoción en todos los niveles del sector automotriz estadounidense. Fueron permitidas durante la administración Biden pero ahora la administración Trump por motivos de seguridad nacional y protección de datos, estableció normas que prohíben el software de conectividad a partir del año 2027 y, aún más importante, el hardware integrado (chips, controladores electrónicos, etc.) para 2030.

Esto constituye precisamente el mayor desafío para la industria automotriz. Los fabricantes de automóviles deben identificar e integrar urgentemente nuevos proveedores que cumplan con la normativa, si bien los cronogramas de planificación industrial exigen decisiones rápidas, lo cual no es del todo compatible con la obtención de nuevos suministros, especialmente para componentes altamente específicos como los chips de telecomunicaciones.

Esta situación beneficia a nuevos actores locales, como Eagle Wireless, una empresa establecida cerca de Cleveland a finales de 2025 para contrarrestar el dominio chino en la fabricación de módulos, las placas de circuito impreso esenciales para la conectividad externa de los vehículos. La empresa está experimentando un rápido crecimiento en su plantilla y en sus previsiones de ingresos, con el objetivo de aumentar la producción anual para satisfacer la demanda del mercado norteamericano. Una oportunidad prometedora, pero aún necesita encontrar rápidamente a cientos de ingenieros. Si bien la financiación puede ser fácil de conseguir, encontrar trabajadores cualificados es otra historia. Además, Eagle Wireless fabricaba componentes electrónicos... bajo licencia china. Esto demuestra que la dependencia de China es generalizada. Por lo tanto, las futuras generaciones de componentes requerirán un rediseño parcial.

Este reposicionamiento industrial americano no está exento de desafíos, como la necesidad de que los fabricantes aumenten la trazabilidad de sus cadenas de suministro (para obtener licencias de comercialización) y superen una diferencia de costes estimada entre el 5 % y el 15 % en comparación con las soluciones chinas de la competencia, según expertos citados por Reuters.

El desafío es aún mayor porque tener que encontrar nuevos proveedores incrementa la estructura de costos de los programas de vehículos. El riesgo de no cumplir con el requisito estadounidense es enfrentar una prohibición de venta de ciertos modelos en el mercado estadounidense. Polestar y Mercedes ya están amenazadas (la primera ha confirmado que no apelará su prohibición del mercado estadounidense) por tener financiación china.

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China ya ha pedido a Estados Unidos que "respete las leyes de la economía de mercado y los principios de la competencia leal". "Resulta irónico, teniendo en cuenta que toda la industria china se beneficia de enormes subvenciones gubernamentales. Una ventaja que ya se considera injusta, sobre todo en Europa, para los vehículos eléctricos."

Héctor Daniel Oudkerk

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