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lunes, 15 de junio de 2026

Mercedes-Benz militariza su Clase G y lo envía al frente. La versión militar de la Clase G servirá como plataforma antidrones.

Mercedes-Benz se asocia con la startup Tytan Technologies, con sede en Múnich, para diseñar un sistema móvil de neutralización de drones. Esto ilustra la creciente militarización de la industria automotriz alemana. Con las líneas de producción civil funcionando a capacidad reducida, los fabricantes están recurriendo a la economía de guerra. Esto también está ocurriendo en Francia.

El Grupo Mercedes-Benz anunció oficialmente esta semana en el Salón Aeronáutico ILA de Berlín su alianza con Tytan Technologies, una startup con sede en Múnich especializada en inteligencia artificial y aeronáutica militar.

Juntos, pretenden desarrollar el "Drone Defender", un sistema móvil de interceptación de drones de bajo coste diseñado para proteger la infraestructura crítica europea. Mercedes aporta la potencia. Tytan, la inteligencia y la visión.

En concreto, el sistema se basará en la versión militar del SUV Clase G —conocida como Wolf en la Bundeswehr—, que servirá como plataforma móvil de detección y ataque. El fabricante también proporcionará sus furgonetas Sprinter, transformadas para la ocasión en centros de mando avanzados. En los techos de estos vehículos, los radares detectarán las amenazas antes de lanzar drones interceptores capaces de destruir aeronaves hostiles mediante colisión o explosión.
Desde la invasión rusa de Ucrania, los servicios de inteligencia occidentales han observado un aumento de vuelos de reconocimiento sospechosos sobre bases militares y aeropuertos alemanes. Los pequeños drones FPV, extremadamente ágiles y económicos, se han convertido en la pesadilla de los estrategas.

La colaboración entre Mercedes y Tytan tiene como objetivo ofrecer una solución móvil estandarizada y relativamente económica que pueda producirse en masa de inmediato. Con una financiación de 46 millones de euros —del Fondo de Innovación de la OTAN—, Tytan Technologies planea inaugurar una fábrica en Múnich este verano para producir hasta 3.000 drones al mes para finales de año.

Más allá de las implicaciones en materia de seguridad, esta alianza simboliza la profunda transformación económica que está experimentando Alemania. Ante el desplome de sus márgenes de beneficio en el mercado de los vehículos eléctricos y la feroz competencia de los fabricantes chinos, Mercedes-Benz busca nuevas fuentes de crecimiento. El colosal plan de modernización de las fuerzas armadas alemanas, valorado en 750.000 millones de euros y cuya finalización está prevista para 2030, actúa, por tanto, como un poderoso imán.

Mercedes no es el único fabricante alemán que ha dado este paso; según se informa, las negociaciones entre Volkswagen y el fabricante israelí de misiles Rafael para el ensamblaje de componentes del sistema Iron Dome en su planta de Baja Sajonia están muy avanzadas. 

Héctor Daniel Oudkerk

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