Desde la invasión rusa de Ucrania, los servicios de inteligencia occidentales han observado un aumento de vuelos de reconocimiento sospechosos sobre bases militares y aeropuertos alemanes. Los pequeños drones FPV, extremadamente ágiles y económicos, se han convertido en la pesadilla de los estrategas.
La colaboración entre Mercedes y Tytan tiene como objetivo ofrecer una solución móvil estandarizada y relativamente económica que pueda producirse en masa de inmediato. Con una financiación de 46 millones de euros —del Fondo de Innovación de la OTAN—, Tytan Technologies planea inaugurar una fábrica en Múnich este verano para producir hasta 3.000 drones al mes para finales de año.
Más allá de las implicaciones en materia de seguridad, esta alianza simboliza la profunda transformación económica que está experimentando Alemania. Ante el desplome de sus márgenes de beneficio en el mercado de los vehículos eléctricos y la feroz competencia de los fabricantes chinos, Mercedes-Benz busca nuevas fuentes de crecimiento. El colosal plan de modernización de las fuerzas armadas alemanas, valorado en 750.000 millones de euros y cuya finalización está prevista para 2030, actúa, por tanto, como un poderoso imán.
Mercedes no es el único fabricante alemán que ha dado este paso; según se informa, las negociaciones entre Volkswagen y el fabricante israelí de misiles Rafael para el ensamblaje de componentes del sistema Iron Dome en su planta de Baja Sajonia están muy avanzadas.
Héctor Daniel Oudkerk





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