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domingo, 31 de mayo de 2026

Fórmula 1 / La FIA impone una nueva restricción para Mónaco, además de eliminar los alerones activos ahora disminuye la potencia y eso es probable que cause revuelo.

La FIA ha decidido limitar la velocidad máxima de los monoplazas de Fórmula 1 en Mónaco. Una medida destinada a reforzar la seguridad en el circuito más estrecho del calendario.

Mónaco es uno de los circuitos más legendarios de la Fórmula 1. Sin embargo, con la llegada de los nuevos monoplazas en 2026, la FIA consideró necesario adaptar ciertas normas a las características específicas del Principado. Por ello, el organismo rector aprobó diversas medidas destinadas a reducir las velocidades máximas y limitar los riesgos. Eso lo logra con un nuevo mapa en la electrónica del motor.

La primera decisión se refierió a la aerodinámica activa. Como anunciamos hace unos días, por primera vez esta temporada, los pilotos no podrán desplegar sus alerones activos durante una vuelta en Mónaco. A diferencia del sistema DRS de los últimos años, no se permitirán zonas de activación, ni en la clasificación ni en la carrera.

La FIA considera que la mejora en el rendimiento que se obtendría al abrir los alerones sería escasa en el circuito de Mónaco, mientras que los riesgos asociados a una frenada demasiado rápida siguen siendo significativos. La recta de boxes, el túnel y la aproximación a Sainte-Dévote se ven particularmente afectados.

Pero la FIA no se detuvo ahí. Con los nuevos motores de 2026 y sus motores eléctricos significativamente más potentes, se utilizará un mapa de motor específico en Mónaco. Esta configuración, denominada "Rev1", modificará la forma en que se entrega la potencia eléctrica para limitar las velocidades máximas.

En otros circuitos, el sistema MGU-K puede entregar su potencia máxima de 350 kW hasta aproximadamente 290 km/h antes de reducirla gradualmente. En Mónaco, esta reducción se producirá mucho antes. La potencia máxima solo estará disponible hasta los 200 km/h. A partir de ahí, la asistencia eléctrica disminuirá progresivamente hasta ser prácticamente inexistente alrededor de los 300 km/h.

Esta medida busca reducir la velocidad de aproximación en varias secciones sensibles del circuito, especialmente en Sainte-Dévote. Incluso el modo de adelantamiento se adaptará. Seguirá ofreciendo ventaja a los pilotos que ataquen, pero con una curva de potencia más restrictiva que en otros Grandes Premios. Todos estos cambios ya se han comunicado a los equipos con varias semanas de antelación para que puedan preparar sus simulaciones y configuraciones. La FIA está adoptando, por lo tanto, un enfoque muy cauteloso para Mónaco. Queda por ver qué impacto tendrán estas limitaciones en el espectáculo y el rendimiento cuando los coches pisen el Principado el próximo viernes.

Héctor Daniel Oudkerk

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