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| La marca Itala regresa al mercado y se revelarán detalles de sus nuevos proyectos en un evento en MAUTO, Turín, programado para el 18 de mayo. El Itala Pekín-París 35/45 HP de 1907, propiedad del Museo, se exhibió durante la presentación. |
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| La marca piamontesa, activa entre 1903 y 1934, tiene prevista una gama completa, respaldada por un proyecto industrial supervisado por el Grupo DR, que ha anunciado inversiones por valor de 50 millones de euros y nuevas contrataciones para 2025. El relanzamiento de Itala (y Osca) se llevará a cabo a través de la empresa con sede en Macchia d'Isernia y podría aprovechar las sinergias dentro del propio Grupo. |
Es difícil predecir qué modelos producirá Itala, una marca que destacó en su época por sus avanzadas innovaciones técnicas, sus éxitos en competición y sus ambiciosas estrategias. No hay rumores al respecto, por lo que desconocemos si DR Automobiles optará por modelos generalistas o por un enfoque claramente deportivo.
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| La carrera Pekín-París (1907) se celebró en 1907 con salida en la ciudad de Pekín y la meta en París, realizando un recorrido de 14 994 km. La prueba fue ganada por el príncipe Scipione Borghese a bordo de un Itala. |
La carrera nació por iniciativa del periódico francés Le Matin y a ella se presentaron cuarenta participantes, de los cuales solo cinco consiguieron enviar el vehículo hasta la salida:
2 De Dion-Bouton.
1 Itala (pilotado por el príncipe Scipione Borghese).
1 Spyker holandés.
1 triciclo Contal.
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| La travesía que partió de Pekín, no contaba con una ruta preestablecida y resultó ser durísima y muy larga, donde los participantes tuvieron que soportar altas y bajas temperaturas. |
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| Un periodista del Corriere della Sera y del Daily Telegraph, llamado Luigi Barzini acompañó al príncipe Borghese durante la travesía e informaba a París del estado de la carrera. A bordo del Itala el periodista y el príncipe llegaron primeros a París con una semana de adelanto con respecto al Spyker. Como único premio los vencedores recibieron una botella de champán. De ahí nació la tradición de celebrar las victorias en el automovilismo con una botella de champán. |
Héctor Daniel Oudkerk
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