Enero de 1976, Mercedes-Benz presenta su nuevo sedán de gama media. Un modelo que rápidamente pasó a la historia como el W123.
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| El W123 nació en una época crucial para Mercedes-Benz, cuando la marca abandonó gradualmente las líneas cúbicas y verticales de la década de 1960 en favor de un lenguaje de estilo más moderno y aerodinámico. La seguridad, la fiabilidad y la facilidad de mantenimiento eran las principales prioridades, al igual que la longevidad del vehículo. Antecesor del actual Clase E, el W 123 impactó con fuerza: incluso antes de su lanzamiento oficial, la producción del primer año ya estaba completamente agotada. |
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| Los ingenieros aprovecharon en gran medida la experiencia adquirida con el Clase S W116, incorporando, en particular, zonas de deformación programadas y una revisión de la geometría de la suspensión para mejorar el comportamiento en carretera. Más largo y ancho que su predecesor, el chasis ofrecía mayor espacio a bordo y mayor estabilidad, sin suponer un sobrepeso significativo. Una columna de dirección de seguridad sin precedentes y hebillas de cinturón fijadas directamente a los asientos, un avance importante para la época. Ya en 1980, el ABS apareció en la gama, seguido dos años más tarde por el airbag del conductor. |
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| Coupé, rural y gasolina-Diésel
El W 123 marcó para siempre la imagen de Mercedes-Benz, pero también el panorama vial europeo. Al sedán se le añadió el coupé (C 123) en la primavera de 1977, y posteriormente el break T (S 123) en otoño, además de una versión de batalla extendida (V 123). Producida hasta 1986, la serie alcanzó casi 2,7 millones de ejemplares, convirtiéndose en la gama más vendida en la historia de la marca. El sedán totaliza solo 2.375.440 unidades. El 240 D (con el famoso motor OM616) es la versión más producida (448.986 ejemplares), mientras que el 280 coupé sigue siendo el más raro, con solo 3.704 unidades ensambladas. |
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| Si bien los motores de gasolina atrajeron a un sector de la clientela, los Diésel ganaron terreno rápidamente y dieron la imagen de un indestructible Mercedes. La gama Diésel abarca desde el popular 200 D (OM615), indisociable del universo del taxi, hasta el 300 D Turbodiésel de cinco cilindros (OM617). En la cima de la gama, presentado en 1979, se encuentra el 300D Turbo, que desarrolla 125 CV. El uso masivo de componentes de fundición y la inyección totalmente mecánica garantizaron una robustez superior a la habitual. |
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| En 1977, el W 123 también destacó en la competición del Maratón Londres-Sídney, una prueba de resistencia de 30.000 kilómetros. Dos Mercedes-Benz 280 E participaron. El modelo ganador, del equipo Andrew Cowan, Colin Malkin y Mike Broad, se exhibe hoy en el Museo Mercedes-Benz de Stuttgart. |
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Un auténtico icono de la cultura automovilística alemana, el W 123 se ha consolidado desde la década de 1990 como un auto que se adelantó al reloj. Hoy más que nunca, goza del profundo respeto de coleccionistas y aficionados. Gracias a Mercedes-Benz Classic, varias piezas se han remanufacturado según los estándares de calidad original. Numerosos ejemplares aún circulan hoy en día.
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Héctor Daniel Oudkerk
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