Stellantis está reintroduciendo discretamente las versiones Diésel de al menos siete modelos de turismos y furgonetas en toda Europa, lo que marca un retroceso en el uso de vehículos eléctricos. Este cambio estratégico, que hasta ahora ha pasado desapercibido, comenzó a finales de 2025.
Según una revisión de las páginas web de los concesionarios y declaraciones de la compañía a Reuters, Stellantis ha relanzado su oferta Diésel en Europa para diversos vehículos, incluyendo varios vehículos comerciales ligeros, así como el Peugeot 308 y el sedán DS 4.
Esta decisión se explica por el decepcionante desempeño de las ventas en el segmento de vehículos eléctricos, pero también por la flexibilización del calendario regulatorio europeo en materia de emisiones, lo que ofrece una prórroga para los motores de combustión interna.
¿Es el mercado estadounidense la razón de este cambio de rumbo?
En Estados Unidos, un mercado crucial para el grupo, la desvinculación de los vehículos eléctricos también se está acelerando bajo el impulso de la administración de Donald Trump. Este último acaba de revocar la base científica que vincula los gases de efecto invernadero con los riesgos para la salud, eliminando así las restricciones de emisiones para el parque automotor nacional.
Ante estos hallazgos, Stellantis confirmó a Reuters su intención con respecto a los motores Diésel: "Hemos decidido mantener los motores Diésel en nuestra cartera de productos y, en algunos casos, ampliar nuestra gama de motores".
Para 2025, según la ACEA, esta tecnología representaba solo el 7,7 % de las matriculaciones, muy por detrás del 19,5 % de los modelos totalmente eléctricos. Si bien Stellantis ha reducido drásticamente su gama Diésel en los últimos años, este motor sigue siendo un baluarte estratégico frente a la competencia china, centrada en los vehículos eléctricos.

El comienzo de 2026 marca el regreso del diésel a los Peugeot Rifter, Citroën Berlingo y Opel Combo.
¿Se debe este cambio a las dificultades del grupo?
Las dificultades financieras son, sin duda, un factor en este cambio. El grupo registró recientemente 22.200 millones de euros en amortizaciones relacionadas con la revalorización de sus proyectos de vehículos eléctricos, lo que provocó una caída histórica en el precio de sus acciones.
El objetivo inicial de vender exclusivamente vehículos eléctricos en Europa para 2030 parece verse ahora obstaculizado por una demanda real significativamente inferior a la prevista. Para revertir la situación, Stellantis está reintroduciendo modelos con motor de combustión interna, como el Jeep Cherokee con su motor V8 "Hemi" en Norteamérica y el Fiat 500 híbrido con motor Firefly.
En Europa, donde las ventas cayeron un 3,9% el año pasado, la marca vuelve a lanzar versiones Diésel del Opel Astra, el Peugeot Rifter y el Citroën Berlingo. Además, la compañía indicó que mantendrá la producción de los modelos Diésel existentes, como el DS 7 y la gama Alfa Romeo, justificando esta decisión como "respuesta a la sostenida demanda de los clientes".
En resumen
Stellantis está reintroduciendo discretamente las versiones Diésel de al menos siete modelos de turismos y furgonetas en toda Europa, lo que supone un retroceso respecto a los vehículos eléctricos. Este cambio estratégico e, que hasta ahora ha pasado desapercibido, comenzó a finales de 2025.
Héctor Daniel Oudkerk


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